Agenda aeronáutica de Córdoba

*25 de diciembre de 2017 – Primer vuelo de temporada Córdoba – Punta del Este de Aerolíneas Argentinas/Austral – Aeropuerto Córdoba
*26 de diciembre de 2017 - Primer vuelo Córdoba - Posadas de Austral - Aeropuerto Córdoba
*1 de enero de 2018 - Primer vuelo de temporada Córdoba – Florianópolis de Austral – Aeropuerto Córdoba
* 3 de enero de 2018 - Primer vuelo de Flybondi desde Cordoba
*6 de enero de 2018 - Primer charter de Aerovias DAP en ruta Cordoba - Porto Seguro - Aeropuerto Cordoba
*3 de marzo de 2018 – Air Europa empieza a volar en Boeing 787 Dreamliner a Córdoba – Aeropuerto Córdoba
*24 de marzo de 2018 - Primer vuelo Recife - Cordoba de Azul Linhas Aereas - Aeropuerto Cordoba
*3 de abril de 2018 - Primer vuelo Cordoba - Bahía Blanca de Austral - Aeropuerto Cordoba
Flightradar24.com

viernes, 19 de junio de 2015

Vuelo de bautismo para chicos de barrio Sacchi

Fuente y fotografías: Diario Día a Día
http://www.diaadia.com.ar/cordoba/el-vuelo-de-bautismo-de-los-chicos-de-sacchi

“Mi gato tenía 16 vidas, pero lo pisó una 4x4 y zas, se murió”, dispara Braian Castro haciendo estallar de risa a sus 11 compañeros de sexto grado de la escuela municipal César Enrique Romero, de barrio Sacchi. Los chicos -todos de 10 a 12 años- comparten sobremesa en el Museo de River, en las entrañas del estadio que hasta ahora sólo han visto por TV y que segundos después van a secar a selfies.
“Están viviendo un sueño”, se emociona pero sin perderles pisada Gabriela Caferatta Nores, directora de la primaria que detenta el título de única escuela y espacio de encuentro en Sacchi. Este barrio ubicado casi sobre el borde oeste de la ciudad de Córdoba, paralelo al ramal ferroviario a Malagueño, está a mucho más de 700 kilómetros de Buenos Aires, la ciudad que hoy pisan los chicos por primera vez.
Para entender cuán lejos, basta pensar en que la mayoría de ellos -como el resto de los 182 alumnos de la escuela- se asoman, con suerte, una vez al año al Centro cordobés. Y que con su trama pequeña, algo periférica e infructuosamente vinculada al resto de la ciudad (sólo una línea de colectivos ingresa cada 40 minutos), el barrio levita casi en una atmósfera de localidad rural. No tiene plaza, ni farmacia, pero sí primaria, y padres y alumnos que se aferran a ella con dedicación, cuentan las docentes.
Sin embargo, hoy es un día bien diferente para estos chicos: la escala de su mundo se multiplicó por mil, y disfrutan la experiencia con incombustible entusiasmo y naturalidad. Seleccionados entre cientos de escuelas y de alumnos, participan del programa de responsabilidad social “Todos podemos volar”, de la empresa LAN.
La experiencia les ha permito debutar con muchas sensaciones: subir por primera vez a un avión, ¡despegar!, recorrer parte de Buenos Aires visitando el citado museo albirrojo y mirar el Planetario por la ventanilla, entre varias andanzas. Todo financiado y conducido con notable calidez por la aerolínea.
El paseo -que en 10 años realizaron 2.230 alumnos de todo el país- implicó meses de gestión de parte de las docentes, reuniones con los padres, permisos, y un madrugón de 5 de la mañana de todo el grupo. Sin embargo, a ninguno de los chicos se le nota el sueño. Es más, sorprendentemente sus energías crecen a medida que el día transcurre: la cierta timidez con la que entraron al Taravella y exhibieron las tarjetas de embarque es historia al poner un pie en Aeroparque. En el medio, quedaron anécdotas del primer despegue: caras de asombro, oídos tapados, aplausos, los “mortal” exclamados al mirar por las ventanillas y algún que otro desayuno devuelto en la bolsita de papel que nadie quiere usar a bordo.
El Kempes de tierra. Para cientos de personas subirse a un avión es una experiencia rutinaria o hasta tediosa, pero para otros puede significar asomarse a un mundo del que no se tenía ni noticias, abrir una puerta y, quizá, no volver a cerrarla. Y eso a pesar de que estos 12 chicos, como los alumnos de cualquier otro sexto capitalino, portan celulares, dominan juegos en la compu y acuden a Google para responder todas (o casi todas) las preguntas. “Una experiencia como esta los motiva, amplía sus horizontes, es un gran estímulo para pensar en salir del ámbito del barrio, algo que no necesariamente se plantean por motivos económicos pero también culturales”, explica Gabriela.
“Yo había ido a Villa El Libertador y a Bella Vista, a casa de mi abuela. Ah, y una vez fui de vacaciones en carpa a Carlos Paz, pero viajamos paradas en colectivo”; relata Ludmila mientras mira por la ventana del avión y se sorprende por la cantidad de “psicinas” que hay en Tigre. El día trascurre entre sorpresas, fotos -hasta los gansos del lago de Palermo quedan documentados-, risas y chispazos de humor cordobés del mejor: “¿Sabe cómo le decimos a la canchita del barrio? Mario Alberto Césped”, dispara Yuthiel Moreno sobre la alfombra verde del Monumental, contrastándola con picardía con el potrero de tierra donde a diario se pelan rodillas con gusto.
La jornada termina cuando cae el sol, con ese ánimo intacto. Y las “seños” aseguran que se mantendrá durante muchos días, los mismos en que el vuelo compartido sea el principal tema de charlas y bromas cruzadas en el aula.

Dato al vuelo.
Este año, LAN y su programa “Todos podemos volar” cumplen 10 años. Obsequió vuelos bautismo a chicos de 190 escuelas en distintas provincias. Para contactar con el programa, escribir a todospodemosvolar@lan.com

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