Agenda aeronáutica de Córdoba
*2 de abril de 2021 - Regresa ruta Córdoba - Jujuy por Aerolíneas Argentinas.
jueves, 28 de septiembre de 2017
Novedades aerocomerciales en Córdoba
AMASZONAS LINEA AÉREA:
Poco después de haberse conocido hace algunas semanas la noticia de la postergación de los vuelos Córdoba – Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), ya hay nueva fecha para el inicio de los servicios.
El 14 de diciembre es la fecha indicada, para que el primer vuelo entre ambas ciudades sea una realidad.
El organigrama indica que el vuelo Z8551 llegara los martes, jueves y sábados a Córdoba a las 02:15hs, mientras que las partidas están programadas los mismos días a las 04:10hs los martes y jueves, y a las 06:10hs los días sábados.
Los tickets aun, no están en venta. FLYBONDI:
El CEO de la primera low cost argentina rompió el silencio, y termino con el misterio, al anunciar como el 15 de noviembre, el día en que la empresa FlyBondi iniciara sus vuelos regulares.
La primera ruta será Córdoba – Puerto Iguazú, en el Boeing 737-800 que la compañía espera recibir en los primeros días de noviembre, procedente de Singapur.
FlyBondi promete contratar progresivamente a más de 200 empleados en Córdoba. Y es en el aeropuerto Taravella, en donde sus aeronaves pernoctaran en un principio. AVIANCA – TACA:
Sorpresivo pulgar abajo para la empresa aérea que pretendía iniciar vuelos el 17 de noviembre entre Córdoba y Lima en aviones Embraer 190.
La negación (al menos provisoria), de los permisos para operar dicha ruta, ha hecho que la empresa replantee sus vuelos para el año 2018, sin fecha exacta para el inicio de operaciones.
La aerolínea ya tenía a parte de su plantel seleccionado para la atención de sus vuelos en Córdoba.
El personal ya ha sido notificado de esta impensada postergación.
Poco después de haberse conocido hace algunas semanas la noticia de la postergación de los vuelos Córdoba – Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), ya hay nueva fecha para el inicio de los servicios.
El 14 de diciembre es la fecha indicada, para que el primer vuelo entre ambas ciudades sea una realidad.
El organigrama indica que el vuelo Z8551 llegara los martes, jueves y sábados a Córdoba a las 02:15hs, mientras que las partidas están programadas los mismos días a las 04:10hs los martes y jueves, y a las 06:10hs los días sábados.
Los tickets aun, no están en venta. FLYBONDI:
El CEO de la primera low cost argentina rompió el silencio, y termino con el misterio, al anunciar como el 15 de noviembre, el día en que la empresa FlyBondi iniciara sus vuelos regulares.
La primera ruta será Córdoba – Puerto Iguazú, en el Boeing 737-800 que la compañía espera recibir en los primeros días de noviembre, procedente de Singapur.
FlyBondi promete contratar progresivamente a más de 200 empleados en Córdoba. Y es en el aeropuerto Taravella, en donde sus aeronaves pernoctaran en un principio. AVIANCA – TACA:
Sorpresivo pulgar abajo para la empresa aérea que pretendía iniciar vuelos el 17 de noviembre entre Córdoba y Lima en aviones Embraer 190.
La negación (al menos provisoria), de los permisos para operar dicha ruta, ha hecho que la empresa replantee sus vuelos para el año 2018, sin fecha exacta para el inicio de operaciones.
La aerolínea ya tenía a parte de su plantel seleccionado para la atención de sus vuelos en Córdoba.
El personal ya ha sido notificado de esta impensada postergación.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Una fiesta de aviones y helicópteros en Villa María
El fin de semana pasado, la ciudad de Villa María vivió una verdadera celebración aeronáutica, con una nueva edición de su gran festival aéreo, que año tras año, va ganando más transcendencia en el calendario de eventos de la provincia de Córdoba.
En esta oportunidad, aviones exóticos como un Antonov 2, un Beech 18, o un Rutanvarienze, se robaron todas las miradas. Aunque también hubo atractivos como aviones acrobáticos chilenos y argentinos, que dibujaron en el cielo un sinfín de formas y sorprendieron con sus destrezas en muchas maniobras.
Aviones de muchos aeroclubes de la zona se hicieron presentes, así como también la Fuerza Aérea Argentina participo con cuatro aeronaves Tecnam y Tucano.
Los helicópteros también tuvieron su espacio, principalmente en el rubro de los vuelos de bautismos. Un Robinson 66, fue la novedad más importante.
Desde el conocido Cessna Caravan basado en La Cumbre, se hicieron varios saltos de paracaidistas, y el “acting” del secuestro de un Aeronca Champion por parte de un sacerdote, fueron el broche de oro de dos jornadas para todos los gustos.
En esta oportunidad, aviones exóticos como un Antonov 2, un Beech 18, o un Rutanvarienze, se robaron todas las miradas. Aunque también hubo atractivos como aviones acrobáticos chilenos y argentinos, que dibujaron en el cielo un sinfín de formas y sorprendieron con sus destrezas en muchas maniobras.
Aviones de muchos aeroclubes de la zona se hicieron presentes, así como también la Fuerza Aérea Argentina participo con cuatro aeronaves Tecnam y Tucano.
Los helicópteros también tuvieron su espacio, principalmente en el rubro de los vuelos de bautismos. Un Robinson 66, fue la novedad más importante.
Desde el conocido Cessna Caravan basado en La Cumbre, se hicieron varios saltos de paracaidistas, y el “acting” del secuestro de un Aeronca Champion por parte de un sacerdote, fueron el broche de oro de dos jornadas para todos los gustos.
viernes, 22 de septiembre de 2017
Córdoba se rindió a los pies del Antonov
SPOTTING 19 DE SEPTIEMBRE DE 2017
Y un día el ruso volvió.
Causando la misma euforia que en su debut en 1997, y mostrándose bajo un sol radiante como en 1999. El Antonov 124, uno de los aviones más admirados en cualquier lugar del mundo, se robo toda la atención en Córdoba, tras dieciocho años.
El transporte de dos equipos para una usina termoeléctrica que se construye en Villa María, fue la excusa perfecta para que esta mole viniese, y para que miles de cordobeses revolucionaran durante todo el martes, el interior y el exterior del aeropuerto Ing. Taravella.
La nave, que en un principio estaba programada para llegar el martes por la noche e irse el miércoles al mediodía, termino aterrizando en la mañana del martes, y partiendo en los primeros minutos del miércoles, ya bien entrada la madrugada.
Todo lo que podía salir bien, salió bien. Tanto en la parte de la compleja operación de descarga del avión, como en varios condimentos que ayudaron a que el aeropuerto, vuelva a vivir una jornada exactamente igual de alterada, que la del 28 de octubre de 1997, cuando este corpulento ruso, estuvo en Córdoba por primera vez.
El gigante matriculado RA-82045, comenzó su vuelo más de un día antes en la lejana Houston (USA), y tras cumplir escalas en Cancún donde cargo combustible, hizo su parada mas larga en Manta (Ecuador), en donde su tripulación descanso varias horas para continuar viaje.
Desde ahí, el trecho lo llevo hasta Lima, donde también recargo unos cuantos miles de litros de combustible en sus tanques, partiendo finalmente a Córdoba a primera hora de la mañana, y aterrizando en Pajas Blancas a las 10:34hs, luego de cumplir dos circuitos de espera, obligado por el mucho tránsito aéreo que a esa hora vuela en Córdoba.
Tras su imponente aterrizaje, la aeronave rodo por pista, y fue guiada por un vehículo de ANAC bajo el denominado “follow me”.
Así fue su ingreso definitivo a la posición 24A, en donde estuvo aparcado por quince horas.
Tras descender su tripulación técnica y dirigirse rápidamente a un hotel para iniciar su merecido descanso, empezó la parte más delicada de la visita del Antonov 124, que consistía en la descarga de los valiosos equipos, valuados en varios miles de dólares.
La descarga en sí, demoro seis agotadoras horas, y fue trabajado en equipo entre el personal ruso que venía arriba de la aeronave para dedicarse a eso, y el staff local, que con grúas y camiones, se haría cargo de la maquinaria, una vez que esta, abandone el avión.
Cerca de las 17:30hs, se cerró la nariz de la aeronave (por donde se proceden a hacer las descargas), y el Antonov 124, recupero su fisonomía normal.
El avión termino despegando recién a la 01:30hs hacia Lima, continuando luego su vuelo a Charlotte (USA), y cortando un vacio de casi dos décadas sin dejar verse brillar en Córdoba.
EUFORIA POPULAR
La meteorología le dio una guiñada de ojo a los cordobeses el día martes. Una jornada de 30 grados de temperatura, y un fuerte viento norte, hicieron que miles de cordobeses pudieran agolparse en las inmediaciones del aeropuerto para disfrutar de un inolvidable aterrizaje por pista 36.
Afuera el panorama presentaba un mirador de aviones desbordado de gente como nunca, y casi un kilometro de autos estacionados en doble fila.
El camino rural que cruza en perpendicular a la pista, también estaba abarrotado de gente que quería ver al mastodonte del aire, desde abajo.
Entre toda la gente que fue a ver el Antonov, había algunos que todavía recordaban la visita de hace casi veinte años cuando eran niños o adolescentes y fueron llevados por sus padres. Paradójicamente hoy, a ellos mismos les tocaría llevar a sus propios hijos a que disfruten de semejante espectáculo.
Del lado de adentro la cosa no era muy diferente.
A la hora prevista de arribo del Antonov, todos los empleados del aeropuerto coparon la plataforma con sus cámaras de fotos o teléfonos celulares, para registrar algo que no sucede todos los días.
No importo para qué dependencia, o compañía aérea trabajara cada uno. Todos querían ver al ruso.
Selfie por aquí, selfie por allá, que te saco una foto a vos, o sácame mejor una foto a mí. Eso fue lo que sucedió durante todo el día alrededor del avión, que por esa jornada, “dejo en miniatura”, al Airbus A330 de Air Europa que lo miraba de reojo a un costado.
En la medianoche, cuando el Antonov finalmente emprendió la retirada, una larga fila de autos y personas seguían firme en la ruta de acceso al aeropuerto, como haciéndole “el aguante” al cuatrimotor.
Es que como ya sabemos, cuando la aviación llama, los cordobeses siempre están.
Y un día el ruso volvió.
Causando la misma euforia que en su debut en 1997, y mostrándose bajo un sol radiante como en 1999. El Antonov 124, uno de los aviones más admirados en cualquier lugar del mundo, se robo toda la atención en Córdoba, tras dieciocho años.
El transporte de dos equipos para una usina termoeléctrica que se construye en Villa María, fue la excusa perfecta para que esta mole viniese, y para que miles de cordobeses revolucionaran durante todo el martes, el interior y el exterior del aeropuerto Ing. Taravella.
La nave, que en un principio estaba programada para llegar el martes por la noche e irse el miércoles al mediodía, termino aterrizando en la mañana del martes, y partiendo en los primeros minutos del miércoles, ya bien entrada la madrugada.
Todo lo que podía salir bien, salió bien. Tanto en la parte de la compleja operación de descarga del avión, como en varios condimentos que ayudaron a que el aeropuerto, vuelva a vivir una jornada exactamente igual de alterada, que la del 28 de octubre de 1997, cuando este corpulento ruso, estuvo en Córdoba por primera vez.
El gigante matriculado RA-82045, comenzó su vuelo más de un día antes en la lejana Houston (USA), y tras cumplir escalas en Cancún donde cargo combustible, hizo su parada mas larga en Manta (Ecuador), en donde su tripulación descanso varias horas para continuar viaje.
Desde ahí, el trecho lo llevo hasta Lima, donde también recargo unos cuantos miles de litros de combustible en sus tanques, partiendo finalmente a Córdoba a primera hora de la mañana, y aterrizando en Pajas Blancas a las 10:34hs, luego de cumplir dos circuitos de espera, obligado por el mucho tránsito aéreo que a esa hora vuela en Córdoba.
Tras su imponente aterrizaje, la aeronave rodo por pista, y fue guiada por un vehículo de ANAC bajo el denominado “follow me”.
Así fue su ingreso definitivo a la posición 24A, en donde estuvo aparcado por quince horas.
Tras descender su tripulación técnica y dirigirse rápidamente a un hotel para iniciar su merecido descanso, empezó la parte más delicada de la visita del Antonov 124, que consistía en la descarga de los valiosos equipos, valuados en varios miles de dólares.
La descarga en sí, demoro seis agotadoras horas, y fue trabajado en equipo entre el personal ruso que venía arriba de la aeronave para dedicarse a eso, y el staff local, que con grúas y camiones, se haría cargo de la maquinaria, una vez que esta, abandone el avión.
Cerca de las 17:30hs, se cerró la nariz de la aeronave (por donde se proceden a hacer las descargas), y el Antonov 124, recupero su fisonomía normal.
El avión termino despegando recién a la 01:30hs hacia Lima, continuando luego su vuelo a Charlotte (USA), y cortando un vacio de casi dos décadas sin dejar verse brillar en Córdoba.
EUFORIA POPULAR
La meteorología le dio una guiñada de ojo a los cordobeses el día martes. Una jornada de 30 grados de temperatura, y un fuerte viento norte, hicieron que miles de cordobeses pudieran agolparse en las inmediaciones del aeropuerto para disfrutar de un inolvidable aterrizaje por pista 36.
Afuera el panorama presentaba un mirador de aviones desbordado de gente como nunca, y casi un kilometro de autos estacionados en doble fila.
El camino rural que cruza en perpendicular a la pista, también estaba abarrotado de gente que quería ver al mastodonte del aire, desde abajo.
Entre toda la gente que fue a ver el Antonov, había algunos que todavía recordaban la visita de hace casi veinte años cuando eran niños o adolescentes y fueron llevados por sus padres. Paradójicamente hoy, a ellos mismos les tocaría llevar a sus propios hijos a que disfruten de semejante espectáculo.
Del lado de adentro la cosa no era muy diferente.
A la hora prevista de arribo del Antonov, todos los empleados del aeropuerto coparon la plataforma con sus cámaras de fotos o teléfonos celulares, para registrar algo que no sucede todos los días.
No importo para qué dependencia, o compañía aérea trabajara cada uno. Todos querían ver al ruso.
Selfie por aquí, selfie por allá, que te saco una foto a vos, o sácame mejor una foto a mí. Eso fue lo que sucedió durante todo el día alrededor del avión, que por esa jornada, “dejo en miniatura”, al Airbus A330 de Air Europa que lo miraba de reojo a un costado.
En la medianoche, cuando el Antonov finalmente emprendió la retirada, una larga fila de autos y personas seguían firme en la ruta de acceso al aeropuerto, como haciéndole “el aguante” al cuatrimotor.
Es que como ya sabemos, cuando la aviación llama, los cordobeses siempre están.
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